ME HE MUDADO

•Octubre 29, 2007 • Dejar un comentario

Como un dulce detalle, Samuel ha decidido alojarme en diezpesitos, rescatando la escritura de casi dos años. Dulce lector, he aquí la dirección:

www.sol.diezpesitos.com

Todo parece indicar que dejo este sitio, acaso para ser visitado

como un recuerdo,

 cada diez meses,

 in memoriam

Drama Queen

•Octubre 23, 2007 • Dejar un comentario

Cuando nos descubrimos vetustos, ridículos, fracasos, los ojos duelen y se secan y el aullido se clava en la boca del estómago. El viento a veces nos exige las huidas, se lleva espectaculares, techos marginales, niños. Esta noche hay un torbellino que no cesa, los ladridos me acechan, estoy sola.

105, poesía vertical de Roberto Juarroz

•Octubre 18, 2007 • 1 comentario

105

“La luz es un obstáculo para ver.
Y también lo son el objeto mirado
y el ojo que lo mira.
La mirada es un pensamiento todavía sin forma.

Ver es en cambio abrir una avenida de pensamiento
mas allá de la luz.

Yo he tocado tu sueño
con las manos que me dio mi visión.
Tú has tocado mi muerte
con el tacto completo que inventó tu ternura.
Y los dos, sin saberlo,
hemos visto mas allá de nosotros
una luz donde ambos
Somos uno y no dos.

Y ahora hay que ir aún más lejos:
hay que ver desde allí
Como uno se convierte en ninguno.”

Es jueves de los amigos, de la poesía indivisible. He soñado que una poeta me visitaba, llegaba con una sonrisa, como si ya no hubiera distancias ni complicaciones cotidianas. Y aquí anda Juarroz, dictándome, convirtiéndose en blancas palabras que amoldan la luz de las pantallas.

La Decadencia de la memoria

•Octubre 16, 2007 • 1 comentario

Por varios años había olvidado que hoy nació mi amado creador, el idealizado y fascinante, histriónico y poeta. Ya recuerdo, acaso conmovida por un monosilábico llamado de hace algunos días. Por los ojos azules de un amante joven, Wilde escribió la carta que en mi adolescencia sería refugio y liberación ante un duelo amoroso. Más tarde, con su ensayo-diálogo entre Cirilo y Viviano, determinaría mis profesiones y una secreta ambición. Pero el tiempo pasa, las mujeres crecemos, encontramos nuevos aliados y en franca decadencia había olvidado no sólo su cumpleaños sino su arte. Hoy lo recuerdo, como un asalto, como los ojos azules del pasado. Oh querido apasionado, deseo que hayas encontrado ya un amante dulce y bello que te sepa seducir y amar al mismo tiempo, si no, que alguien escriba una historia, una obra, coreografía o cuadro en donde uno tome tu mano y caminen juntos, amados, gozosos en otra dimensión, dimensión que supiste inventar en papel y carne. Poñoñoñóm

Martes

•Agosto 20, 2007 • 2 comentarios

Como anillo al dedo:

“Vuelves, de un invierno inducido, voluntario. Lleno el iris y la piel de vastas extensiones de tierra y aire. Vuelves, a la pequeña cueva, al nicho electrónico. Te será nuevo el ladrido nocturno, el sudor de mediodía, la cama estrecha. Reconocerás el cansancio y gastarás la lengua para explicar lo vivido, aceptando desde la primera exhalación que no hay retrato posible. Vuelves, llegas con el sol y los huracanes. Reposa a mi lado. Helénico, deja que pruebe las millas de sal y bañe sin sangre tu retorno.” E. P

Crack

•Julio 19, 2007 • 4 comentarios

Qué delicioso romper a martillazos un muro, un muro de los que construyen lo que llamamos el hogar, la morada cotidiana.
Los trozos de yeso y cemento, azulejo y suciedad, huyen saltando a cada golpe. Es cuando comprendemos que la arquitectura es flexible, movible, transformable. Como las ideas y los apegos , las paredes son derrumbables, por intención humana o cataclismo. Por capricho de la Tierra o por capricho mío, se rompe el espacio. Hago reformas en mi cocina, mía, por invasión con las armas.

¡Cuan grande es la obesidad de los ociosos!

•Junio 13, 2007 • 1 comentario

Miro en la pantalla la imagen que una cámara web capta a miles de kilómetros de distancia. Una mujer madura, camina en su bañador blanquinegro por la vereda construida a la orilla de una piscina.

A lo lejos puedo ver el río y observo cómo el viento sacude a los árboles. Está mojada y parece que tiene frío. No lleva toalla así que el agua le escurre por los muslos regordetes, quizá esté arrepentida de haber elegido justo estos días de junio para haber tomado las vacaciones. Las múltiples piscinas del resort y el bufet en el desayuno le han ofrecido la tibieza y comodidad esperadas. Pero la naturaleza no ha tenido piedad, como tampoco la tenemos cuando talamos el árbol frente a nuestra casa para ampliar la cochera, indiferentes al nido o la madriguera.

La Tierra ha elegido el día de hoy para limpiar con viento frío la orilla del río San José. La mujer se dirige resignada hacia su habitación, acaso la tormenta que se avecina sólo sea una imagen reflejada, a lo romántico, de la tristeza que invade a esta mujer que miro en mi pantalla, sentada en mi escritorio, ignorando el generoso sol que se asoma por la ventana de mi habitación.

Privilegios

•Junio 11, 2007 • 1 comentario

La lluvia está lavando la ropa, el cuerpo, las ciudades. En perfecto refugio, yo, en goce de mil privilegios, escucho mis palabras, escribo, reposo, río, beso y me alimento.

Plañideras

•Abril 17, 2007 • 1 comentario

Estamos de silencio otra vez. La ciudad, políticamente tambaleante, anormalmente concurrida, ha jugado a lluvia, sol y niebla en el mismo día.

Un séquito de ancianas ha dejado la habitación para dejar a los agonizantes llorar a solas.

En la oficina todos están temblando. Anuncian la venta de instrumentos musicales y celebran con pasteles la falta de conmemoraciones.

Se acaba el día, se acaba el día, se acaba el día.

Las calles se pierden en la bruma.

Sun Li y las palabras

•Abril 15, 2007 • 1 comentario

La pequeña Sun Li llevaba varias lunas tratando de comprender ese río de luces que atravesaba el jardín durante la noche.

Tras escuchar a los abuelos había quedado más confundida, la pequeña Sun Li no podía creer que se tratase de un ejército de insectos.

“Si son lejanos e inalcanzables los llaman astros,si iluminan nuestro caminar al río cuando no hay luna son luciérnagas”, se quejó ante la noche.

La pequeña Sun Li, sintió que las palabras y las distancias era algo que jamás comprendería.